Pocas cosas se pueden comparar con el sabor de los guisantes tiernos recién cosechados. Sus granos dulces son un auténtico símbolo del verano y la frescura. Añadir guisantes verdes o habas tiernas a los platos habituales los hace más ligeros y sabrosos al instante.
Se pueden comer solos, añadirlos a ensaladas o utilizarlos como acompañamiento crujiente para guarniciones. Es uno de esos casos en los que un producto natural no necesita especias adicionales ni elaboraciones complejas, ya que su sabor natural es perfecto.
